Muchas veces se ha dicho que la clave del éxito de un equipo de F1 era dar con la tecla adecuada y más ante tantos cambios en la reglamentación de cara a la nueva temporada. Cuando se parte de un papel en blanco, los primeros resultados llegan antes desde el ingenio que desde la pura capacidad económica de un equipo y más en estos tiempos en que se tiende a igualar algunos de los recursos (uso del túnel de viento a escalas al 60%, etc).
Mientras veía el Gran Premio de Australia de Formula 1, en el circuito de Melbourne, con el Brawn-Mercedes de Button liderando la carrera y con Vettel y su RBR5 como único perseguidor, no hacia más que acordarme de las dos personas que han sido claves en que esos monoplazas dominasen este primer Gran Premio; Ross Brawn y Adrian Newey. Los dos grandes gurús de la F1 de las últimas décadas junto al retirado Rory Byrne. Con carreras bien diversas y habiendo trabajando ambos a las ordenes de Patrick Head al principio de sus carreras en la Formula 1, estos dos ingenieros se han ganado a pulso el protagonismo que han vuelto a retomar recientemente.

Ahora a los demás les toca hacer lo que mejor saben… copiar. Ya copiaron la famosa “aleta de tuburon” de Newey y ahora toca lo mismo con el difusor del Brawn GP. Ferrari ya no tiene a Brawn y se nota. McLaren ya no tiene a Newey y se nota. Y Renault… a quien echa de menos es a Michelin. Aún todo, el equipo de Ross Brawn tiene que aprovechar el “momentum“, porque como se ha demostrado en la carrera de hoy, las victorias nunca son fáciles aunque lo parezcan. A pesar de la superioridad del BGP001, Kubica pudo haberles arrebatado la victoria y Barrichello tuvo mucha suerte de salir indemne de sus incidentes y de aprovechar el choque entre Vettel y Kubica para colarse en la segunda posición. Además, Ferrari, McLaren y Renault no tardarán en “actualizar” sus monoplazas y la jerarquía de estas primeras carreras puede cambiar radicalmente cuando el mundial llegue a territorio europeo, en la G.P. de España en el circuito de Montmeló.
El error de Vettel parece dar la razón a un Ross Brawn que en un momento tan clave del desarrollo del BP001, apostó fuerte por una pareja de pilotos curtidos en carreras y en la puesta a punto de monoplazas. La presión para tener el apellido “Senna” pintado en uno de sus monoplazas fue grande. Pero Brawn no quiere parafernalia mediática, porque la mejor publicidad es la que te dan las victorias; justo lo que necesita un equipo que a punto estuvo de desaparecer. Ahora todos quieren apuntarte al “carro” de Brawn GP. Aún así, Vettel sigue siendo la gran sensación y no creo que dejaremos de verle en las posiciones de cabeza durante toda la temporada.
Y sin apenas recuperarnos de los sobresaltos australianos, el circuito de Sepang nos espera a la vuelta de la esquina. Circuito propicio para otra exhibición del equipo de Ross Brawn con sus curvas rápidas que favorecen el tremendo agarre del Brawn-Mercedes. Espero ver una mejor cara de Renault en un circuito estándar, sin tantos baches y con algo más de fortuna por parte de Fernando Alonso. Por cierto, ¿Acertará algún día con las estrategias el equipo de Briatore? Del resto, ojo con Toyota. Hasta que los Ferrari, Mclaren y Renault se pongan al día, para mi son la gran amenaza para los Brawn GP.
Lo interesante es que las diferencias entre los monoplazas son mínimas. La fiabilidad, los accidentes, las estrategias de combustible, de neumáticos, la calificación… cualquiera de esas variables puede hacer dar un vuelco total a la carrera. Ya lo hemos visto en Australia con la salida del safety car o con la elección de los neumáticos (lease Rosberg en caso negativo y Kubica en positivo). Nadie sabe lo que pasará en la siguiente carrera y ahora más que nunca, las predicciones son harto difíciles. La cabeza (Brawn GP) y la cola (Force India) están más o menos claras. Con el resto puede pasar cualquier cosa… ¡¡ Menos mal que queda menos de una semana para Malasia !!
El Lince del Paddock