Mar 30 2008
Comienza el espectáculo americano
No todos los años se puede decir que empieza una nueva era en el ámbito de una competición, pero anoche, en el circuito de Homestead (Miami), 25 monoplazas disputaron la primera carrera de las IndyCar Series, sellando el fin de un guerra de 12 años entre la IRL y la Champ Car. Va a ser un año difícil y algo descafeinado, pero al igual que la pubertad, es un trauma que hay que pasar para alcanzar la madurez y el éxito. Especialmente doloroso va a ser el proceso para los equipos procedentes de la Champ Car, pero con la ayuda del resto de equipos y planificando bien las cosas de cara al futuro, las perspectivas de cara a la temporada 2009 y sobretodo 2010 (cambios en la reglamentación), se presentan especialmente brillantes.
Si decimos que el ganador de la carrera, fue el poleman Scott Dixon, si no se ha visto la carrera, uno puede pensar que se ha tratado de una carrera monótona o sin emoción por la victoria… pero no fue así. Durante 196 de los 200 vueltas al circuito de Miami, el monoplaza más rápido fue el Andretti Green Racing nº11 de Tony Kanaan. Logró superar momentáneamente a Dixon tras una persecución feroz durante el primer tercio de la carrera. Tras las paradas en boxes, el compañero de equipo de Kanaan, Marco Andretti, se puso al frente de la carrera pero sin poder distanciarse del grupo perseguidor. La velocidad del monoplaza de Kannan era evidente y de nuevo se puso líder de la carrera. Los últimos pit stops no cambiaron sustancialmente las primeras posiciones y Kanaan seguía en primera posición. Pero cuando una veintena de monoplazas ruedan a más de 230 millas/hora cualquier cosa puede pasar en cualquier momento, y la desgracia quiso que a 4 vueltas del final, el piloto brasileño no pudiera evitar un leve contacto con el monoplaza del venezolano Ernesto Viso cuando esté rodaba sin control tras chocar contra el muro. Al principio nadie sospechó del problema de Kanaan hasta que un primer plano mostraba como la suspensión del neumático delantero derecho estaba dañada. Aunque pudo rodar tras el coche de seguridad, cuando éste se retiró a falta de 2 vueltas, nada pudo hacer más allá de mantenerse en pista para acabar en la zona de puntos (8ª posición al final). De esa forma, Scott Dixon, subcampeón de la IRL el año pasado, se encontró con una histórica victoria, la cuarta consecutiva del equipo Chip Ganassi Racing en Homestead.
El podio lo completó Marco Andretti y el compañero de Dixon en Chip Ganassi, Dan Wheldon (ganador de las tres ediciones anteriores), tras una espectacular remontada desde la 24ª posición en la que partía, debido a un accidente durante los entrenamientos cronometrados.

Destacar la actuación del piloto catalán Oriol Servià. Su calidad y la experiencia previa en óvalos le sirvieron para finalizar la carrera en una meritoria 12ª plaza y primero entre los pilotos procedentes de la Champ Car. Esta carrera realmente se trataba de una extensión de los tests que han de servir a PK Racing y al resto de equipos ex-Champ Car para seguir con el proceso de adaptación al conjunto Dallara/Honda/Firestone. Tal y como calificó Oriol, la carrera ha sido como “un largo día de oficina”, pero con resultados satisfactorios al final: el coche intacto y unos cuantos puntos extras en la clasificación.
A pesar del handicap de los pilotos y equipos ex-Champ Car, se presenta interesante la próxima carrera que se disputará en el trazado urbano de San Petersburgo, Florida. La gran experiencia de éstos en trazados ruteros y urbanos, puede otorgarles la oportunidad de conseguir alguna posición de mérito al final de la carrera. Esperemos que Oriol Servià vuelva a darnos una alegría y pueda colocarse en el Top 10.
Enlace al video-resumen de la carrera.
(Artículos anteriores: “Habemus Unitas” IndyCar Series)
El Lince del Paddock








